Instalar centros de última milla que acorten los plazos de entrega del producto al consumidor u otros distribuidores es uno de los grandes retos que las empresas de logística tendrán que asumir en 2021, tras los cambios de comportamiento que se han generado a raíz de la crisis sanitaria que se desencadenó el pasado año y que ha provocado una aceleración de la evolución del sector a todos los niveles.

La última milla se define como el tramo final que recorre la mercancía transportada hasta llegar a su punto de destino que, en este caso que analizamos, puede ser el consumidor final o un nuevo punto de venta. Un concepto que cobra cada vez más relevancia ya que representa un paso crucial en la logística, sobre todo, dele-commerce y la distribución al sector de la Hostelería, al incidir claramente en los costes y determinar la satisfacción del cliente.

Según el estudio “Logística de Última Milla. Retos y soluciones en España”, publicado el pasado año por Deloitte, la logística de última milla esun reto para la sociedad y las empresas que viven y operan principalmente en las grandes ciudades al provocar impactos cada vez más importantes en aspectos claves como la sostenibilidad medioambiental, la congestión urbana y la evolución del mercado.

En este sentido, hay que destacar la importancia de estos centros de última milla para lograr reducir los tiempos de entrega y, al mismo tiempo, los costes asociados al transporte y distribución de mercancía, que tanto están mermando la rentabilidad de muchas empresas.

Adaptarse al cambio y las nuevas necesidades

Según multitud de estudios relacionados con el comportamiento de los consumidores, más del 80% de los clientes no vuelve a comprar en una empresa que no ha cumplido con los plazos de entrega. Además, cada vez es mayor la demanda de una serie de servicios adicionales o añadidos comolos envíos exprés (en menos de 24 horas).

De ahí la importancia de invertir en este último eslabón de la cadena, considerado históricamente el tramo más lento e ineficiente de la misma y, al mismo tiempo, el de mayor incidencia en la satisfacción de clientes.

Las empresas, por su parte, como consecuencia de las nuevas necesidades y demanda, también requieren nuevos servicios o la adaptación de los mismos a los cambios que está experimentando el mercado. Hablamos de una mayor trazabilidad de los pedidos, de flexibilidad en los aprovisionamientos e inclusodepredicción de la demanda.

Optimizar la logística de la última milla

Al margen del aspecto tecnológico para la optimización de este último y vital tramo de la cadena de distribución, afrontar este reto de cara a los próximos años depende del grado de implicación de agentes y sectores, de la colaboración y de puesta en marcha de soluciones personalizadas para cada sector.

Así podemos hablar, según destaca Deloitte, de la conveniencia de establecer modelos que mejoren la elevada fragmentación en la distribución que afecta al sector de la hostelería,como puede ser el uso de proveedores logísticos externos, o de la necesidad del e-commercede responder ante retos como loselevados crecimientos de demanda a través de modelos quemejoren la eficiencia como, por ejemplo, los hubs urbanos.

En este sentido, en Frostpoint, Adame y Congelados en Casa ya hemos hecho los deberes. Contar con centros logísticos de última milla; trazabilidad y control de las mercancías; optimización de las rutas para que los pedidos lleguen en los plazos de tiempo acordados; o un servicio de atención al cliente personalizado, ya forman parte de nuestra metodología de trabajo.

 

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