Mientras la Covid-19 sacudía los cimientos de muchos de los sectores económicos a nivel nacional, para otros suponía un antes y un después en su evolución y tendencia. Es el caso de la logística, que inmersa en un proceso de digitalización, debía acelerar su transformación para adaptarse a la situación, la demanda y nuevos hábitos de consumo. El auge del ecommerce, cuyas ventas se espera alcancen los 45.000 millones de euros este año, suponiendo un crecimiento del 24% respecto a 2020, desencadenaba una revolución digital en este sector que se manifiesta claramente en las previsiones de cara a 2022.

Nunca mejor dicho, para adaptarse a los nuevos tiempos, la logística mira hacia y trabaja hacia la eficiencia y la reducción de costes en un momento de transformación digital que afecta ya a todos y cada uno de los procesos de la cadena de suministro.

Hacer frente a la demanda y la exigencia será el objetivo y para ello el sector tendrá que seguir de cerca estas tendencias hacia las que ya hemos comenzado a orientar la logística en los dos últimos años y que habrá que empezar a consolidar en este ya próximo 2022.

Logística verde

La logística verde es el conjunto de iniciativas en materia de transporte y logística encaminadas a analizar y reducir el impacto negativo en el medio ambiente derivado de esta actividad. Reducir el tráfico, sobre todo en las grandes ciudades, las emisiones y los residuos que se generan es el objetivo y es el propio consumidor que demanda este tipo de modelo de negocio al que deberá tender el sector en los próximos años.

Automatización y robotización

En la logística, la gestión eficaz del tiempo es uno de los pilares básicos para cualquier empresa de distribución. De ahí que automatizar el proceso de la logística de almacenes haya dejado de ser una opción para hacer frente, no sólo a las propias necesidades de eficacia que puede demandar una empresa, sino también al crecimiento de un sector impactado directamente por el auge del ecommerce y las tendencias generadas por nuevos hábitos de consumo.

Parte de estos procesos automatizados son los que ya comienzan a ejecutar los robots, creados e involucrados cada vez más en todos los procesos físicos que componen la logística actualmente.

Profesionalización digital

Solo con personal especializado la transformación digital podrá llegar a ser una realidad. Personal con habilidades en tecnología, capaces de gestionar procesos que ahora requieren una formación y unos conocimientos adaptados a la nueva normalidad de una cadena de distribución y/o almacén logístico.

De ahí que las empresas demanden en la actualidad expertos en big data, automatización de procesos, Inteligencia Artificial y Tecnologías de la Información y la Comunicación, entre otros conocimientos.

Mejora en la cadena de suministro

Es el objetivo y una de las consecuencias de la aplicación de las tendencias mencionadas. Ciclos automatizados, gestión eficaz de la flota con sistemas de control, personal cualificado… es decir, el conjunto de acciones llevadas a cabo con la finalidad de asegurar que se llega a satisfacer todas las necesidades del cliente.

Almacenes y camiones inteligentes

Si en la gestión de almacén ya podemos apreciar, gracias a la automatización de procesos y a la incorporación de robots, como será la logística del futuro más inmediato, también comienzan a aparecer cada vez más propuestas para el uso de camiones inteligentes.

La conducción autónoma está a la vuelta de la esquina y nos permitirá, gracias a las redes 5G, monitorear el viaje de un camión no tripulado. Sistema que reduce errores de conducción, aumentando así la seguridad vial, entre otras ventajas para nuestra cadena de suministro.

industria congelados

Fernando Miranda (MAPA): “El sector ha tenido un comportamiento de servicio público”

 

“2020 va a acabar con la tendencia de seis años consecutivos de crecimiento de producción, empleo y exportaciones de la industria de alimentación y bebidas”. Así lo ha adelantado esta mañana el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo (a la derecha, en la imagen), durante la presentación del ‘Informe Económico 2019’ en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

No obstante, el directivo ha asegurado que el sector es “muy robusto” y ha recordado que España ha sido, junto con Canadá, el país con mejor sistema de abastecimiento alimentario durante el periodo de confinamiento. En este sentido, García de Quevedo considera que, adoptando las medidas necesarias, “2020 puede ser una mala pesadilla que pase muy rápido”.

“Este año tendremos un gran impacto en empleo, producción y exportaciones y esperamos empezar a recuperarnos el año que viene. Confiamos que en 2022 volvamos a cifras similares a las de 2019”, ha asegurado el director general de FIAB.

Sobre el impacto de la crisis del Covid-19 en la industria alimentaria, FIAB reconoce que existe un “gran nivel de incertidumbre” y ha dispuesto dos escenarios de futuro: uno sin rebrote (1) y otro con rebrote en otoño (2). En el primer caso, se estima una caída de la producción del 4% como consecuencia de la bajada de consumo -principalmente derivada del turismo-, mientras que el descenso sería del 8% en el segundo supuesto.

El impacto del Covid-19 en la industria alimentaria para este año: la producción caerá entre un 4% y 8%, las exportaciones, entre un 6% y 11%; y se recortarán entre 4.000 y 11.000 puestos de trabajo

Por su parte, la caída de las exportaciones será del 6% en el escenario 1, con una afectación mayor en las bebidas por su incidencia en el canal de hostelería. En el escenario 2, la disminución de las ventas internacionales podría alcanzar el 11%.

En términos de ocupación, la federación contempla una pérdida de 4.000 empleos en un futuro sin rebrote, mientras que el recorte ascendería a 11.000 puestos de trabajo en caso de rebrote.

La organización empresarial de alimentos y bebidas ha presentado varias medidas con el objetivo de paliar los efectos de la crisis y acelerar la recuperación de la actividad. En concreto, apuesta por la generación de demanda a través de campañas de promoción que fomenten el consumo, y por potenciar el trinomio ‘alimentación, gastronomía y turismo’.

A ello se suma desestimar la imposición de impuestos al consumo, con el objetivo de mantener una mayor renta disponible en el ciudadano que contribuya a la recuperación, así como realizar la reactivación de la hostelería basada en criterios sanitarios objetivos y transparentes y adaptados a las fases de desescalada.

“Es necesario generar confianza desde los ámbitos públicos y dar ejemplo”, ha manifestado Mauricio García de Quevedo, quien considera necesario el fomento y protección del empleo, mediante la “flexibilizacion y alargamiento de los ERTE” para no perder tejido empresarial y recuperar el empleo con rapidez. También destaca la importancia de proporcionar liquidez a las empresas.

Finalmente, el directivo también aboga por la adopción de medidas de apoyo a la exportación, especialmente en lo referido a las relaciones comerciales con Estados Unidos por los aranceles y con Reino Unido por el Brexit. “Nos estamos encontrando muchas dificultades para exportar en este inicio de la crisis”, lamenta.

Comportamiento ejemplar
Por su parte, el secretario general de Agricultura y Alimentación del MAPA, Fernando Miranda (a la izquierda, en la imagen), ha puesto en valor el trabajo de la industria alimentaria durante la crisis del Covid-19. “Los primeros días fueron muy críticos, pero desde el principio se construyó un sistema que garantizaba el abastecimiento poniendo todo de su parte para que no faltara el aprovisionamiento”.

De hecho, ha recordado que España ha sido de los países que menos rotura de stock ha tenido en la Unión Europea. “La seguridad de que el abastecimiento estaba garantizado llegó pronto a los hogares y tranquilizó a las familias; por ello mi reconocimiento a la FIAB y a sus socios por la ayuda que han prestado a la sociedad”, ha señalado. En este sentido, Miranda ha calificado de “ejemplar” la labor de la industria: “Ha tenido un comportamiento de servicio público”.

Fernando Miranda: “La seguridad de que el abastecimiento estaba garantizado llegó pronto a los hogares y tranquilizó a las familias”

Sobre los principales impactos de la crisis del Covid-19 en el sector, el secretario general ha apuntado al cierre de la hostelería, turismo y los mercados de exportación. “La industria supone un gasto anual de 103.000 millones de euros, del que un tercio se ha cerrado durante los meses de confinamiento y hay que recuperarlo lo antes posible”, ha afirmado.

Los sectores más golpeados han sido las carnes de alta calidad, como vacuno o cerdo ibérico, los quesos (sobre todo de oveja y cabra), así como las categorías más relacionadas con la hostelería y celebraciones. A ello se suma el impacto del cierre de otros sectores, como la caída del petróleo, que ha afectado al precio del azúcar.

“Cuanto antes se retome la actividad del canal horeca y el turismo antes se producirá la recuperación y cuanto más se minimice el riesgo de rebrote antes podremos recuperar el nivel de actividad económica previo a la crisis”, añade Fernando Miranda.

 

FUENTE noticia original: InfoREtail