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¿Puede afectar a nuestra salud el que se rompa la cadena de frío? lo primero que tenemos que saber es que la cadena de frío es un sistema de conservación formado por varias etapas que son las que garantizan que un producto congelado o refrigerado no va a perder ninguna de las propiedades en el circuito de distribución, con lo que llega en las mejores condiciones al consumidor final.

Los alimentos mantienen su cadena de frío a una temperatura determinada, siendo garantía para que no haya virus o microbios que puedan dañar el producto que se está conservando. Esta es la razón por la que cuando se mete un alimento en el congelador, tenemos que tener la seguridad de que nada vaya a interrumpir este proceso.

La cadena de frío tiene cuatro fases diferenciadas:

  • Producción
  • Almacenamiento
  • Transporte
  • Venta

Cuando aumenta la temperatura del alimento congelado, el proceso de congelación pasa a revertirse.  Esto hace que el alimento se descongele total o parcialmente. Cuando ocurre esto, el alimento empieza a irse deteriorando, por lo que aparecerán bacterias y demás virus. Cuando la cadena de frío sufre una ruptura, no hay manera de revertirlo.

Además del tiempo, hay que pensar a la hora de mantener los alimentos, lo importante que es fluctuar la temperatura. El ciclo de frío es bastante importante cuando se quiere evitar que se pierdan nutrientes en los alimentos. Si queremos conseguirlo, deben mantenerse los frigoríficos a una temperatura constante en el tiempo.

cadena de frío

La cadena de frío vital para la conservación de los alimentos.

¿Puede afectar a nuestra salud el que se rompa la cadena de frío? lo primero que tenemos que saber es que la cadena de frío es un sistema de conservación formado por varias etapas que son las que garantizan que un producto congelado o refrigerado no va a perder ninguna de las propiedades en el circuito de distribución, con lo que llega en las mejores condiciones al consumidor final.

Los alimentos mantienen su cadena de frío a una temperatura determinada, siendo garantía para que no haya virus o microbios que puedan dañar el producto que se está conservando. Esta es la razón por la que cuando se mete un alimento en el congelador, tenemos que tener la seguridad de que nada vaya a interrumpir este proceso.

La cadena de frío tiene cuatro fases diferenciadas:

  • Producción
  • Almacenamiento
  • Transporte
  • Venta

Cuando aumenta la temperatura del alimento congelado, el proceso de congelación pasa a revertirse.  Esto hace que el alimento se descongele total o parcialmente. Cuando ocurre esto, el alimento empieza a irse deteriorando, por lo que aparecerán bacterias y demás virus. Cuando la cadena de frío sufre una ruptura, no hay manera de revertirlo.

Además del tiempo, hay que pensar a la hora de mantener los alimentos, lo importante que es fluctuar la temperatura. El ciclo de frío es bastante importante cuando se quiere evitar que se pierdan nutrientes en los alimentos. Si queremos conseguirlo, deben mantenerse los frigoríficos a una temperatura constante en el tiempo.

Sucesos como un corte de luz o una avería pueden romper la cadena de frío de nuestros alimentos.

¿Cómo detectamos que se ha roto la cadena de frío?

Pese a que o es algo sencillo, si que hay pistas:
El estado del envase: si la caja de un producto congelado tiene golpes, está sucia o demasiado blanda, nos puede hacer desconfiar.
El tiempo de descongelación: un producto bien congelado, por debajo de los -18 ºC, es poco probable que vaya a descongelarse en 90 minutos.
La formación de escarcha: un alimento bien congelado y cuya cadena de frío no se ha roto no debe tener escarcha ni sobre el alimento ni dentro de la caja o la bolsa.

Esperamos que después de todo esto, tengas un poco más claro todo el tema de la ruptura de la cadena de frío. Teniendo atención al estado de conservación de los alimentos y a la debida refrigeración, minimizaremos los riesgos.

FUENTE: OKDIARIO

Los datos de la epidemia de coronavirus, disparados de nuevo, llevan al consumidor a reactivar la operación despensa y hacer acopio de productos básicos por miedo a un nuevo confinamiento. La situación meteorológica alimenta aún más esta psicosis.

Tambores de confinamiento: vuelve el miedo al desabastecimiento

La Covid-19 disparada, vuelta de vacaciones y además un temporal de frío y nieve en todo el país. Son ingredientes más que de sobra para que se forme una tormenta perfecta que vuelva a llevar al consumidor a acudir al supermercado a hacer acopio de alimentos y productos de primera necesidad.

No ha pasado ni un año, apenas 10 meses, desde que os contamos cómo se disparaban en España las compras de pánico: consumidores que dejaban vacíos los estantes del súper en busca de alimentos no perecederos, gel desinfectante de manos o el sorprendente caso del papel higiénico.

Lineal vacío en Mercadona el 11 de marzo de 2020

Lineal vacío en Mercadona el 11 de marzo de 2020

La imagen (insistimos, del pasado mes de marzo) corresponde al lineal de legumbres del supermercado, uno de los más ‘asediados’ por la psicosis del consumidor. El tuit que recogemos a continuación no es del mes de marzo, sino de esta misma semana. Quejas de un consumidor al encontrarse los lineales del súper vacíos Fue el pasado día 4 de enero, en vísperas de la festividad de Reyes (la proximidad de vacaciones alimenta aún más el acopio).

Expertos consultados por Food Retail nos confirman que durante estos días se han disparado en páginas especializadas las búsquedas de aceite, galletas, arroz, agua, conservas y congelados. “No tenemos constancia de un especial pico de demanda de papel higiénico”, responden al ser cuestionados sobre los paralelismos entre la situación actual con la del mes de marzo.

En cuanto a la pandemia de coronavirus, este viernes hay ocho regiones en España con una incidencia acumulada de más de 300 casos por cada 100.000 habitantes, Madrid ha vuelto a decretar nuevos cierres perimetrales en nuevas zonas y municipios de la comunidad, Castilla y León habla de restricciones hasta el próximo mes de mayo… Fuera de España, Alemania y EE.UU. han registrado el récord de fallecidos en un día, con 1.188 y más de 4.000, respectivamente. En resumen, estamos ante una nueva ola de Covid-19 que ya hace que empecemos a pensar en la posibilidad de un nuevo confinamiento duro, como el que vivimos entre marzo y mayo. De momento las autoridades niegan esta posibilidad, pero la experiencia nos aconseja no fiarnos demasiado de la palabra de nuestros responsables políticos. El consumidor lo sabe y se lanza a hacer la compra “por lo que pueda pasar”.

LA BORRASCA ‘FILOMENA’ Y EL BOOM DE LA SAL

Por si el coronavirus fuera poco, este viernes estamos comprobando de primera mano que las previsiones meteorológicas no se equivocaban al hablar de “la gran nevada” que está dejando la borrasca Filomena. Con zonas de España acostumbradas a ver la nieve en las películas, nos encontramos con dificultades de movilidad que, unidas a los cierres perimetrales, disparan la ansiedad por tener la despensa llena ante el miedo a no poder salir a la calle y, por tanto, al supermercado.

Food Retail & Shoppers ha comprobado cómo numerosos consumidores ya se han lanzado a comprar sacos de sal (aparte de la que ya están repartiendo diferentes administraciones) e incluso cómo hay ciudadanos esparciendo paquetes de sal gorda del súper en la entrada de sus viviendas y portales. Vendedores de retailers especializados nos confirman que se ha disparado la venta de este producto en los últimos días.

LLAMAMIENTO A LA CALMA: “LA MEJOR DISTRIBUCIÓN DE EUROPA”

Ante esta situación, las fuentes consultadas por este medio hacen un llamamiento a la calma: “Ya se demostró al principio de la pandemia la fortaleza de la cadena agroalimentaria, por lo que hay tranquilidad al respecto”, nos aseguran desde una de las principales patronales de supermercados de España.

Razón no les falta.  Durante el peor momento de la primera ola de la pandemia, en marzo de 2020, el índice de disponibilidad de productos se redujo tan solo en 2,8 puntos respecto a los registros de un año anterior, lo que “confirma la eficacia de la cadena de suministro alimentaria” desde el inicio del confinamiento, señala la Asociación de Fabricantes y Distribuidores Aecoc.  En este sentido, cabe recordar que España tuvo la cadena de suministro más eficaz de Europa durante la pandemia.El 82% de los consumidores afirma no haber experimentado problemas de abastecimiento, superando la media europea del 77%, según una encuesta realizada por Morning Consult para IBM.

Hace unos días la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) reivindicaba ante la Comisión Europea, el reconocimiento de la distribución alimentaria como sector estratégico esencial, al considerar que ésta es mejor manera para hacer frente con agilidad y eficacia a la crisis que atravesamos y ante futuras crisis. Felipe Medina, secretario general técnico de la asociación, defendió ante la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea que el sector de la distribución alimentaria debe ser incluido en el marco la propuesta de “soberanía estratégica” que Europa está desarrollando gracias a su capacidad de garantizar el acceso a la alimentación de todos los europeos en momentos difíciles y transmitir así una tranquilidad muy necesaria durante los momentos más delicados de las crisis.

Los datos lo avalan, intentemos ser conscientes como consumidores y evitemos un pánico innecesario.

FUENTE: FOODRETAIL

No sabemos a ciencia cierta cómo serán aún estas navidades, pero es indudable que, en mayor o menor grado, podremos reunirnos y disfrutar de las cenas y almuerzos propios de estas fechas. A distancia, en pequeños grupos, sean almuerzos, meriendas o cenas, de igual manera, habrá que estar prevenidos, tal y como venimos haciendo cada año muchos de los que optamos por hacer la compra de productos típicos navideños con una determinada antelación. 

Adquirir ahora los productos que utilizaremos durante la celebración de las comidas de Navidad sólo conlleva ventajas y mucho más aún cuando la actualidad manda en materia de horarios, desplazamientos, aglomeraciones e incluso precios, con motivo de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19.

Es ahora, por tanto, un excelente momento para hacer nuestra previsión y planificación de gastos de cara a las próximas navidades. Llenar la despensa y el congelador nos ahorrará más de un quebradero de cabeza.

Comprar de esta forma es una opción que no solo beneficiará a nuestro bolsillo, la calidad de los productos merma en muchos casos, los precios suben en muchos otros y el aumento de la demanda sólo provoca colas, aglomeraciones, estrés e incluso llegar a tener que conformarnos con productos que no son los deseados ante la falta de existencias propia de estas fechas.

bearfotos – Freepik

Mariscos, caldos, carnes, dulces, embutidos y pescados forman gran parte de nuestra dieta navideña. Saber conservarlos será la clave del éxito de los ágapes y comidas que queramos preparar durante las próximas semanas.

En este sentido, al margen de nuestra despensa, será fundamental saber cómo debemos conservar en frío los alimentos que adquiramos con anterioridad. Congelar productos de forma correcta y seguir el proceso de descongelación adecuado hará que nuestras comidas navideñas mantengan sus cualidades nutricionales y, al mismo tiempo, podamos consumirlas de manera segura.

Aquí no sólo entran en juego las pautas a seguir para congelar y descongelar en casa alimentos frescos comprados con anterioridad. Todos sabemos ya en mayor o menor grado cómo debemos proceder a la hora de mantener la cadena de frío del mercado a nuestros domicilios. También tenemos claros consejos para congelar en tiempo y forma y, posteriormente, descongelar sin que los alimentos se deterioren o pierdan sus características nutricionales. Pero, no obstante, otra de las opciones de compra que más nos planteamos en estos momentos de alarma sanitaria y restricciones, es la adquisición de productos previamente congelados, es decir, aquellos que van “de las cámaras de congelación a su frigorífico”.

Este es el lema de Congelados en Casa, plataforma de e-commerce formada por distintas empresas del sector de frío con vocación de ser una ventana digital a los productos de máxima calidad al alcance de clientes finales.

El consumo de productos congelados creció un 39% durante el confinamiento, aunque según la consultora Nielsen, su consumo ya había aumentado en 2019. Es decir, esta opción de compra se ha convertido en la gran aliada de nuestras cocinas.

Igualmente, la adquisición de productos online es uno de los recursos al alza que nos deja esta pandemia, con un crecimiento del 75% durante los meses en los que se implantó el Estado de Alarma. Una opción que, además, en el caso de la alimentación, ha llegado para quedarse ya que uno de cada cuatro consumidores afirma que seguirán usando este canal para realizar sus compras.

Optar por adquirir productos congelados para estas navidades parece que se presenta, por tanto, como uno de los modelos de comportamiento que más se repetirán entre los consumidores.

Las nuevas conductas adquiridas durante este periodo de crisis sanitaria, la falta de información sobre las actividades, formas de reunión o la movilidad que tendremos para las próximas fiestas, la incertidumbre, el miedo… convierten la compra de alimentos congelados en una de las prácticas que, sin lugar a dudas, arrasará en las estadísticas sobre consumo que se generen en los meses venideros dadas las facilidades y garantías que nos ofrece.

Además, para facilitar la compra de estos productos y convertirnos en los reyes de cualquiera de las celebraciones que nos permitan llevar a cabo esta Navidad, desde aquí os ofrecemos una serie de recomendaciones directamente seleccionadas de la plataforma Congelados en Casa.

Pescados, mariscos, carnes, entrantes y postres que llegarán a tu casa con la garantía que ofrece siempre Frostpoint.

Aperitivos

Mariscos y pescados

Cárnicos

camion Empresa de Transporte de Congelados en Andalucía

Las empresas de transporte con cadena de frío permiten transportar mercancías, generalmente perecederas, manteniendo intactas sus características.

Esto es lo que se conoce como logística del frío. Engloba todas aquellas actividades que garanticen la calidad y correcta conservación de productos como alimentos o medicamentos a lo largo de todo el proceso de distribución.

Por ende, en función de los requerimientos de la mercancía, la normativa ATP establece el tipo de vehículo autorizado para realizar el transporte. Esta normativa es aplicable a viajes terrestres, marítimos y aéreos.

Es el tipo de transporte que más riesgos conlleva, ya que un mal funcionamiento tanto del medio como de la cámara de frío provocaría el deterioro o la pérdida de la carga. Este tipo de servicios multiplica sus riesgos en trayectos internacionales, donde los riesgos aumentan al tratarse de distancias mayores.

Así pues, en la actualidad, son pocas las empresas de transporte con cadena de frío. Sin embargo, en FrostPoint ofrecemos este servicio. Estamos especializados en operaciones de almacenaje y distribución dedicadas y compartidas para asegurar que la mercancía llegue a su destino en condiciones de temperatura óptimas.

IMPORTANCIA DEL BUEN HACER EN EMPRESAS DE TRANSPORTE CON CADENA DE FRÍO

Antes de nada, es preciso entender en qué consiste la cadena de frío. Se trata del proceso o el conjunto de procesos por el que las mercancías son congeladas o refrigeradas. Esto es, sometidas a unas condiciones de temperatura controlada para su transporte. A continuación, vamos a detallar qué diferencia hay entre ambos estados.

• Refrigeración: es un método para transportes de no demasiada duración. Es decir, entre unas horas y unas pocas semanas. Las temperaturas oscilan entre los 0º y los 10º

• Congelación: es un método para una conservación más. Largo plazo. Por tanto, las temperaturas son inferiores a los 0 °C.

Estas temperaturas deben ser mantenidas a lo largo de todo el trayecto. En caso contrario, se rompería la cadena de frío. Las consecuencias de romper la cadena de frío, detectable en el caso de los alimentos, no tanto en el de los medicamentos, puede resultar en pérdidas económicas, pero también en un problema de salud.

Por tanto, las empresas de transporte con cadena de frío deben asegurarse de que sus operativas logísticas cuiden cada detalle.

Así pues, en Frostpoint logística contamos con avanzados sistemas que monitorean y controlan todos los procesos críticos en la recepción, manipulación y almacenaje de productos y pedidos.

salmon congelado
sector congelados

Reclama medidas urgentes de choque para paliar el impacto del estado de alarma

La asociación Frozen España, que aúna a más de 200 empresas del sector del congelado, pide al gobierno la adopción medidas urgentes de choque para paliar el impacto de la declaración del estado de alarma y la paralización empresarial.

“Desde la Asociación Frozen España apelamos a la sensibilidad del Gobierno así como a la urgencia en la toma de medidas y decisiones para paliar los efectos de esta crisis, en la que la solidaridad de todos marcará el antes y el después”, han apuntado en un comunicado.

La preocupación generalizada de los empresarios, distribuidores y fabricantes del congelado, viene a coincidir en la falta de adopción de medidas de choque que alivien la tensión de tesorería y la falta de ingresos que está provocando esta crisis generada por el coronavirus.

Frozen España pide el establecimiento de un procedimiento ágil y rápido que flexibilice los requisitos de los ERTEs, para mantener los ingresos de las familias españolas

El sector de la distribución y fabricación de alimentos congelados y ultracongelados se ha visto especialmente afectado por el decreto del estado de alarma ya que ordena el cierre inmediato de establecimientos de comercio minorista de hostelería así como instituciones educativas (y sus comedores), aglutinando casi la totalidad de la cartera de clientes, que han tenido que suspender su actividad.

De este modo, los empresarios temen no poder hacer frente a la avalancha de impagos a proveedores, de clientes o incluso a sus propios empleados. Además, según informan desde la asociación, tampoco pueden “asegurar el cumplimiento de los plazos previstos para los expedientes de regulación temporal de empleo en cuanto su excepcionalidad requiere de la declaración de fuerza mayor por parte de la autoridad laboral que en este caso omite la norma publicada el pasado sábado”.

Por ello, la asociación solita al Gobierno la suspensión de las obligaciones de pago a la Administración, incluidos impuestos, cotizaciones sociales, así como las tasas de los autónomos que individualmente ejercen esta profesión, todo ello con la finalidad de minimizar el impacto de la paralización empresarial de comercios de hostelería y educativos que afecta de lleno a la actividad de distribuidores y fabricantes.

Asimismo, reclaman una bonificación de las facturas de suministros hasta que no se levante la situación de estado de alarma; la suspensión de pagos de pólizas mercantiles, de créditos o préstamos destinados a la financiación de la actividad empresarial; el establecimiento de un procedimiento ágil y rápido que flexibilice los requisitos de los ERTEs, para mantener los ingresos de las familias españolas y frenar el nefasto impacto de esta crisis en todo el tejido empresarial; y que urja a las autoridades laborales a la declaración de la situación como de fuerza mayor.

alimentos niños

Uno de los aspectos que más cuidan los padres respecto a sus hijos es la alimentación. Y es que es fundamental que sea sana, completa y equilibrada, lo que pasa, entre otras cosas, porque apuesten por productos frescos para elaborar los platos que se toman en casa. No obstante, eso les lleva a muchos adultos a preguntarse si es adecuado o no usar también los alimentos congelados.

¿Tienes dudas al respecto? No te preocupes, sigue leyendo. A continuación, te vamos a indicar todo lo que necesitas saber sobre los congelados para niños.

Alimentos congelados, ¿sí o no?

Es cierto que, como hemos mencionado anteriormente, siempre se establece que los mejores productos para preparar cualquier plato son los frescos. No obstante, hay que tener en cuenta que los congelados también son una buena opción, más de lo que se puede llegar a pensar. Y es que mantienen muy bien sus propiedades si se han congelado cuando estaban frescos. Es más, también son una alternativa adecuada cuando se va al supermercado y se percibe que los que están frescos tienen un aspecto poco recomendable.

Ventajas de los congelados

Precisamente, quienes defienden el empleo de los congelados en la alimentación de los niños lo hacen sustentándose en las ventajas que esos tienen. Nos estamos refiriendo a algunas tales como estas:

Son una alternativa económica. Algunos de esos productos no se tienen que descongelarse previamente para ser usados en la cocina. Y eso es una gran ventaja cuando se va con prisa y hay que elaborar el almuerzo o la cena para los menores rápidamente.
No menos relevante es que los alimentos congelados, siempre que se hayan respetado unas normas básicas, consiguen mantener las propiedades nutritivas que tenían siendo frescos perfectamente. Es más, incluso hay estudios que indican que algunos alimentos que se hayan congelado de la forma correcta mantienen mejor sus citadas propiedades que los frescos que llevan varios días desde su recolección esperando llegar a su consumidor.
Es importante resaltar también que los pequeños parecen aceptar mejor determinados congelados que los frescos. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, al pescado, que se presenta ya sin piel y sin espinas.
De la misma manera es fundamental saber que hay determinados productos que necesitan ser congelados para poder evitar que el pequeño pueda sufrir, por ejemplo, anisakiasis. Este sería el caso del pescado que no puede tomarse crudo sin antes haberlo congelado para “matar” los parásitos que provocan esa afección.

Además de todo lo expuesto, es fundamental tener en cuenta otros aspectos relevantes sobre los alimentos congelados, entre los que podemos subrayar los siguientes:

A la hora de comprar congelados, hay que hacerlo en un establecimiento de confianza y hay que adquirirlos justo antes de pasar por caja para que no se vayan descongelando. Además, hay que fijarse en que el envase no esté roto, presente escarcha o sus productos se encuentren apelmazados pues eso indicaría que se ha roto la cadena de frío.
Cuando se vaya a comprar productos congelados, es vital llevar o adquirir en el mismo establecimiento una bolsa isotérmica para que esos lleguen a casa en buen estado.
Es vital fijarse en la fecha de caducidad que tienen los congelados, para poder consumirlos antes de la misma.
Si se ha comprado cualquier producto y se desea congelarlo es fundamental que se haga siguiendo unas pautas. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, al hecho de cortarlo en porciones para que así se pueda ir sacando poco a poco.
A la hora de congelar un alimento hay que tener claro que cada tipo se mantendrá en perfectas condiciones durante un cierto tiempo. Así, se establece, por ejemplo, que las hortalizas y las verduras se mantienen bien congelados durante un plazo máximo de 12 meses.
Para poder descongelar adecuadamente un alimento es fundamental que 24 horas antes de ser consumido se saque del congelador y se introduzca en el frigorífico para que se descongele de manera progresiva.
En ocasiones, si se ha olvidado descongelar un producto se opta por ayudar a agilizar ese proceso echándole agua caliente. No obstante, no se recomienda hacerlo porque pierde nutrientes.
Básico es saber que un alimento que se ha descongelado no se puede volver a introducir en el congelador.

A medida que el brote de coronavirus se ha extendido y su impacto humanitario ha crecido, los minoristas han intensificado sus esfuerzos para proporcionar a los consumidores bienes esenciales y, al mismo tiempo, buscar el equilibrio entre la protección de los empleados y la sostenibilidad económica de sus compañías.

La pandemia ha obligado a los minoristas a realizar esfuerzos urgentes para adaptar sus cadenas de suministro, ya sea revisando sus órdenes de compra y planes de comercialización o reasignando todo tipo de recursos (capital de trabajo, inventario, empleados, capacidad de transporte) a donde más se necesitan.

Sin embargo, para garantizar la supervivencia económica de dichas cadenas de suministro, tal y como indica la consultora McKinsey & Company, deben tomarse al menos cinco acciones inmediatas que permitan que la demanda de los consumidores se ajuste a su oferta durante el periodo de crisis sanitaria.

1. Proveedores: una demanda segura

La creciente demanda de bienes esenciales ha creado desabastecimientos en toda la red para algunos minoristas. En respuesta a la caída en la disponibilidad en el estante, los minoristas están trabajando en estrecha colaboración con las empresas en todas sus bases de proveedores, incluidos los fabricantes, distribuidores y co-fabricantes.

La prioridad principal para los minoristas que operan en las categorías de alimentos, medicamentos y masas (FDM) es asegurar un suministro rápido y confiable. Para ello los minoristas pueden:

  • Simplificar sus perfiles de SKU para reducir la variedad y aumentar las cantidades
  • Flexibilizar las condiciones de pago, ampliando los plazos de entrega y reduciendo los requisitos a tiempo y completos
  • Redirigir sus recursos, incluidos el capital y el personal, de categorías no esenciales a esenciales
  • Ante casos extremos, plantearse el retraso o la cancelación de pedidos

2. Operaciones de comercialización: redireccionar el inventario

A medida que los minoristas vuelven a calibrar sus pedidos de productos para alinearse con la demanda de los consumidores, deberán poner en cascada los cambios en las operaciones de compra, planificación y gestión de inventario.

3. Distribución: más capacidad, de forma segura

La distribución es el segmento de la cadena de suministro donde las tendencias de la demanda de bienes esenciales y no esenciales comienza a superponerse. Algunas compañías empiezan a reasignar a sus empleados actuales para tener más capacidad en categorías donde los productos se venden más rápido. Aunque desde el punto económico es adecuado, mantener a los trabajadores saludables debe ser una máxima de los centros de distribución, siendo necesaria la adopción de medidas como modificación de turnos o restricción del acceso a las áreas comunes.

4. Logística: equilibrio, agilidad y flexibilidad

Ahora más que nunca, mantener la flexibilidad de la logística es esencial para limitar la interrupción de los servicios esenciales. Lo mejor que los minoristas pueden esperar en este entorno restringido es asegurar la capacidad suficiente para obtener artículos esenciales en los estantes de las tiendas de manera confiable y rápida. Esto puede requerir algo de creatividad, sin mencionar gastos adicionales.

Estrategias que pueden adoptarse:

  • Simplificar los procesos de embalaje
  • Reducir al mínimo indispensable el número de intermediarios
  • Alianzas con distribuidores de sectores no esenciales para la utilización de sus flotas

5. Cumplimiento: la forma de entregar

El autoaislamiento y la cuarentena han contribuido a aumentos notables en las compras en línea y las entregas locales de bienes esenciales. Llevar un gran número de entregas a los consumidores en sus puertas y modificar las tiendas minoristas para facilitar las recogidas en la acera no son pequeños cambios, pero son necesarios para mantener la actividad durante este periodo.

 

FUENTE: CdeComunicación:Logística

1. Lecciones de China

La magnitud e impacto de una epidemia depende de una serie de factores clave, muchos de los cuales se desconocen para la COVID-19. Sin embargo, un análisis de la OMS sobre los casos en China arroja valiosa información sobre la dinámica de transmisión del SARS-CoV2:

  • Las personas infectadas son contagiosas desde el inicio de la enfermedad, incluso antes de presentar síntomas (lo cual dificulta el proceso de aislar enfermos e identificar contactos). Un estudio calcula que un 25% de transmisión es por individuos presintomáticos.
  • Las personas pueden tener una carga viral durante varios días / semanas después de recuperarse, pero no se sabe bien hasta cuándo son infecciosas.  Un estudio con pacientes alemanas que desarrollaron síntomas moderados sugiere que la capacidad de infección disminuye al cabo de unos 10 días después de la aparición de síntomas.
  • Las infecciones verdaderamente asintomáticas son poco frecuentes  Sin embargo, algunos expertos piensan que la frecuencia de asintomáticos es mucho mayor y se necesitarán estudios serológicos a gran escala para tener una mejor idea del porcentaje.
  • No hay evidencia de reinfección tras haberse recuperado (tiene que ver más con la sensibilidad del test).
  • La transmisión en la comunidad parece ocurrir sobre todo en el ámbito domiciliario.
  • Hay relativa poca transmisión en los hospitales, o en las escuelas.
  • Los niños se infectan pero no desarrollan enfermedad grave. No se sabe en qué medida contribuyen a la transmisión del virus (quizás cerrar colegios no sea la medida prioritaria para frenar la epidemia)

Impacto de medidas adoptadas

Las medidas implementadas en China (cuarentena, distanciamiento social, y aislamiento de poblaciones infectadas) han tenido un impacto real en frenar la transmisión de la epidemia. Un análisis sugiere que el cordón sanitario de Wuhan retrasó en por lo menos tres días la propagación del virus a otras ciudades en China.

Singapur y Hong Kong, ambos países con la experiencia previa de la epidemia SARS, también están en camino de controlar la situación, al igual que Corea del Sur.

La lección es que las acciones tempranas del gobierno y las medidas de distanciamiento social tomadas a nivel individual son clave para ralentizar la epidemia.

 

2. Previsiones de evolución fuera de China

Con una R0 (tasa de contagio) estimada de 2,5 (basado en China), son diversos los expertos que predicen que entre un 20 y un 60% de la población mundial podría infectarse (lo cual significa por lo menos 0.5M de muertos).

Sin embargo, la R0 varía a lo largo de una epidemia, en respuesta a una serie de determinantes e intervenciones:

2.1. Medidas de contención y/o mitigación

Un modelo matemático sugiere que se tendría que identificar al 80% de contactos para poder contener una epidemia que comienza con 20 casos de COVID-19, (asumiendo una R0 de 2,5), en un periodo de tres meses. Sin embargo, la contención de la COVID-19 seguramente será insuficiente a la luz de la existencia de transmisión presintomática y de un periodo relativamente extendido de infecciosidad.

Por ello, la OMS instó a los países a practicar la contención (es decir, detectar y aislar los casos, identificar los contactos y ponerlos en cuarentena) y la mitigación (es decir, ralentizar la propagación del virus en la comunidad) al mismo tiempo. En este sentido, una serie de modelos realizados por un equipo de Harvard sugiere que la cuarentena y/o seguimiento de contactos, aunque imperfecta, actúa de manera sinérgica con el distanciamiento social para reducir la R0 y mitigar la epidemia de COVID-19. Según apunta un artículo en The Lancet, los países tendrán que priorizar medidas para evitar el impacto en salud por encima del impacto económico.

Un análisis comparando la evolución de la epidemia de gripe española (1918) en dos ciudades americanas, claramente pone en relieve el papel importante de las medidas proactivas (dos días después del primer caso) impuestas en St. Louis frente a las medidas reactivas (16 días después del primer caso) impuestas en Philadelphia.

En el caso de la COVID-19, estas medidas, si son tomadas a tiempo, servirán para aplanar la curva epidémica y así evitar que se desborden los servicios sanitarios.

Las medidas gobierno-dependientes incluyen: imponer cuarentena a personas potencialmente expuestas, prohibir las concentraciones masivas de gente, cerrar lugares de trabajo donde se hayan detectado casos, recomendar distanciamiento social sobre todo para grupos vulnerables (personas mayores y personas con enfermedades crónicas), aislamiento de domicilios y eventualmente de pueblos o ciudades con un alto número de infecciones (como está haciendo Italia actualmente).

El comportamiento individual es fundamental para implementar las medidas de distanciamiento social (cuarentena y aislamiento voluntarios, evitar desplazamientos, guardar al menos un metro de distancia —e idealmente dos— con personas enfermas), higiene de manos, y “buena etiqueta” respiratoria (taparse la boca al estornudar y toser). Estas medidas individuales son tanto o más importante como las medidas impuestas por el gobierno.

2.2. Temperatura

Se piensa que, como en lel caso de la gripe, la transmisión del virus pueda verse afectada por un alza de las temperaturas al llegar la primavera/verano. Sin embargo, no hay evidencia de esto por el momento (en Singapur hubo transmisión sostenida a pesar de temperaturas más elevadas) y podría no ser suficiente para disminuir la R0 por debajo de 1

2.3. Inmunidad colectiva

Se estima que el 50% de la población necesitaría desarrollar inmunidad para acabar con la epidemia.

2.4. Vacuna

En el mejor de los casos, no se tendrá una vacuna antes de 12-18 meses (solo una vacuna de la compañía americana Moderna está actualmente en fase I)

 

Muchos expertos prevén que el SARS-CoV-2, como el H1N1, acabe siendo un virus más en el repertorio de virus que nos afectan. Sin embargo, está claro que el impacto a nivel global será enorme y duradero, y afectará sobre todo a los más vulnerables desde el punto de vista médico y económico.

 

3. Recomendaciones

Partiendo de la evidencia generada sobre el impacto de las medidas tempranas tomadas en China y Corea del Sur, y en vista del contexto epidemiológico actual en España (focos de transmisión comunitaria sostenida en Madrid y el País Vasco, sin descartar que pueda estar ocurriendo también en otras zonas de España), deseamos trasladar algunas consideraciones de carácter general para todo el territorio.

De manera importante, las medidas proactivas de mitigación sugeridas a continuación, y que hacen énfasis en medidas de distanciamiento social, pretenden proteger especialmente a las poblaciones más vulnerables (personas mayores y personas con condiciones crónicas) que se pueden ver afectadas de manera directa e indirecta por la epidemia:

  • Considerar la suspensión / aplazamiento de los actos que impliquen la congregación de un gran número de personas (incluyendo eventos deportivos, culturales y de ocio).
  • Valorar, en la medida de lo posible, jornadas de trabajo no presenciales buscando para ello alternativas telemáticas (teletrabajo, reuniones no presenciales, etc.) y medidas de flexibilidad laboral y de horarios (para evitar horas punta en transportes públicos y facilitar la logística familiar).
  • Buscar alternativas en el ámbito docente (universidades y eventualmente el resto de centros de enseñanza) para evitar la presencia física de estudiantes y personal académico.
  • Recomendar a la población general evitar viajes que no sean imprescindibles, dentro y/o fuera del país.
  • Limitar / evitar las visitas a residencias para personas mayores y hospitales, particularmente por parte de personas que presenten síntomas de la enfermedad.
  • En casos justificados, considerar el aislamiento de localidades donde pueda existir una elevada transmisión.
  • Recordar / reforzar las medidas higiénicas (lavado de manos) y facilitar gel desinfectante de manos en lugares públicos y privados (centros de trabajo, centros deportivos, etc.).
  • A nivel individual, recomendar medidas de distanciamiento social, incluyendo la cuarentena voluntaria para personas potencialmente expuestas al virus, evitar dar la mano / besos, intentar mantener por lo menos un metro de distancia (e idealmente dos) con otras personas, evitar el transporte público en momentos de punta, en la medida de lo posible.

De manera complementaria, se sugiere:

  • Incorporar a los comités de emergencia, seguimiento y comunicación perfiles científicos que refuercen la capacidad de análisis en apoyo a la respuesta técnica.
  • Formular un plan de investigación a desarrollar de manera inmediata, identificando las áreas que de manera prioritaria precisan de un mayor conocimiento científico, propiciando la coordinación y las sinergias interdisciplinares y facilitando los recursos económicos y administrativos necesarios.

Estas medidas deberán ser aplicadas con determinación y proporcionalidad, ajustándose de manera dinámica a la situación epidemiológica de cada luga

 

FUENTE: ISGlobal

Vienen días duros, es indudable; debemos ser responsables y evitar salir de casa excepto para motivos imprescindibles. Y comer es imprescindible. ¿Cómo afecta la Covid-19 a nuestra compra? ¿Podemos hacerla igual que antes? ¿Qué precauciones deberíamos tener en el supermercado?

Antes de comenzar, es importante remarcar que estamos hablando de un virus respiratorio y no estomacal. Es decir, el riesgo está en el contacto con alimentos de personas contagiadas y éstos de nuevo con personas sanas. Una transmisión por contacto y no por ingesta: de hecho, la EFSA ha indicado que a día de hoy no tiene notificaciones sobre contagios debidos a alimentos.

Otra alarma en la que no debemos caer es el desabastecimiento. El suministro de alimentos está garantizado siempre que sigamos comprando como veníamos haciendo hasta ahora (o sea: de la manera habitual). Si nos llevamos más de lo necesario a lo loco, aumentaremos el desperdicio alimentario y sí podemos tener problemas de reposición. Como no va a faltar comida, compra normal.

Preparar la compra: la lista, la hora y las distancias

Debemos hacer la compra en el menor tiempo posible y saber previamente para cuánto tiempo vamos a llevar comida. Para ello, hay que elaborar un menú: haz una lista de la compra y llévate solo lo necesario. Sigue este método también cuando pase el coronavirus, ahorrarás dinero, tiempo y no comprarás por impulso productos insanos. Aprovechemos las cosas buenas que nos deja este lío.

En segundo lugar, tenemos que decidir en qué momento vamos a la compra, por supuesto, ir solos, salvo que acompañemos a una persona dependiente. Debe ser cuando menos afluencia de gente haya. Algunos acertaréis a la primera, otros el día 15; no te preocupes, vamos a seguir con las recomendaciones para que esto sea lo de menos. Eso sí, debemos permanecer constantemente a un metro y medio de cualquier persona. En el caso de ir a una tienda, debemos esperar nuestro turno en la calle de nuevo a metro y medio del siguiente.

Antes de salir de casa, hazte estas preguntas: ¿Tienes tos? ¿Algún síntoma? No pienses solo en Covid-19: ¿te encuentras mal? ¿Diarrea? No salgas: la primera barrera para evitar contagios es que la gente que está contagiada no salga de casa para nada. Si la respuesta a esas preguntas en NO, fenomenal, pero eso no impide que puedas contagiar y no lo sepas, así que es necesario seguir las medidas de precaución.

Mejor tu bolsa que carritos y cestas

En el supermercado hay carritos y cestas. En algunos están facilitando gel y papel para desinfectar. Si no queda más remedio, hazlo, pero recuerda que el gel hidroalcohólico no cumple con todo su efecto si hay materia orgánica y no tengo claro cada cuánto limpian los carros con agua y jabón así que la recomendación es, si es posible, lleva tus propias bolsas.

¿Es necesario usar guantes y mascarilla? Como nadie enfermo ha ido a comprar, no es necesario el uso de mascarilla. Eso sí, debes ser responsable y:

  • Mantener la distancia de seguridad
  • No hablar encima de los alimentos
  • No tocar los alimentos sin guantes
  • Damos por hecho que no tienes tos, pero si la tienes, tose al antebrazo y lejos de los alimentos
  • No tocarte la cara desde que entras hasta que llegues a casa. (Esto es dificilísimo, lo sé, pero es importante, seamos conscientes de nuestros actos)
  • Utilizar guantes de usar y tirar para elegir fruta y verdura, como hasta ahora venías haciendo, ¿verdad?

Estarás pensando: ¡si para rasgarlo tengo que tocar el guante posterior! Lo sé, lo tenemos en cuenta, el guante está doblado de tal manera que no tocarás zonas críticas que luego estén en contacto con alimentos. ¿Pensabas que estaba así doblado por mala leche? Eso sí, nada de chupar el dedo para abrir la bolsa o el guante. Tómate tu tiempo y ábrelo con paciencia.

En el caso de ser una tienda pequeña: necesitamos la responsabilidad de los dueños y que no abran en caso de tos u otros síntomas. Lavado de manos constante, después de manipular alimentos y después de tocar dinero. El gel hidroalcohólico está bien pero no para evitar el lavado de manos. No sirve de nada el uso de guantes si tocan el alimento desnudo con ellos: lo mejor es utilizar la bolsa en la que se lo van a llevar para tocar el producto. Todos los alimentos deberían estar cubiertos y en ningún caso expuestos a los clientes: es complicado, pero es lo que toca.

¿Qué podemos comprar?

Como vamos a poder ir cuando lo necesitemos, podemos hacer la compra habitual. Si quieres ir menos, no tienes que evitar los frescos, solo elegir los que aguantan más, como naranjas, manzanas, peras, tomates, zanahorias, calabaza, puerros o calabacín (cuando las cosas se ponen chungas, agradecemos las ceras comestibles que se usan para proteger los alimentos y que así duren más ¿eh?).

Si te apetecen otros alimentos que duran menos como acelgas, espinacas, consúmelos los primeros utiliza las conservas o las bolsas de congelado. Ni te preocupes: son igual de nutritivas. No te pongas la excusa de cuarentena para comer mal, a ver si por 15 días vas a pagarlo después tres meses: tienes a tu alcances un montón de comidas saludables como frutos secos, legumbres, fruta, huevos, verdura, pescado, pollo y todo lo demás.

Intenta evitar en la medida de lo posible las chucherías, ultraprocesados y otros alimentos insanos: vamos a pasar mucho tiempo en casa, y si la tentación no vive arriba sino en la alacena vamos a caer en ella muchísimas más veces de las que creemos. ¿Nada dulce? Bueno, todos los que tenemos niños —o antojos dulceros— lo hemos hecho: lleva harina integral y haz un bizcocho.

El momento de pagar

Ya lo tenemos todo, vamos a pasar por caja. Este es otro punto importante a tener en cuenta: en la cola debes mantener el metro y medio de distancia, ya lo sabes, pero con el personal de caja también. Procura no usar dinero en efectivo, es un gran transmisor de este y otros microorganismos: este coronavirus sobrevive unas cuatro horas en las monedas. Ten en cuenta que quien está en la caja va a tener que tocar el dinero de todos los que paséis por allí así que, también por ellos, utiliza la tarjeta. Es mejor aún si tienes la posibilidad de pagar con el móvil, así evitarás tocar el datáfono.

Es el momento de hacer una mención especial a todos los productores, fabricantes, distribuidores y personal de supermercado por todo el esfuerzo que están haciendo estos días. En especial al personal de caja, que además es el que recibe en la mayoría de casos las exigencias, el nerviosismo y, en ocasiones, directamente la mala educación de los clientes.

Para ellos también hay recomendaciones: sí deberían utilizar gel hidroalcohólico porque no pueden lavarse constantemente las manos. También es necesario desinfectar siempre que sea posible las líneas de caja. El uso de guantes en ellos —igual que para el consumidor— dan una falsa sensación de seguridad y si nos tocamos la cara, superficies y alimentos, estaremos haciendo lo mismo que si no los tuviéramos. El virus no dice “¡ojo! Vámonos de aquí, que son guantes”; lo siento, pero no. Si el uso de guantes va a hacer que os concienciéis de que no hay que tocarse la cara, usadlos, pero con ese objetivo y no con otro, pero cumplidlo: cuando cojáis el hábito, no os harán falta más.

Sigamos. Metemos nuestros alimentos de nuevo en nuestra bolsa y seguimos sin tocarnos la cara. Le damos las gracias —y ánimos— al personal del supermercado y vamos pitando a casa. Nunca habíamos respetado tanto la cadena de frío como ahora.

Ya estamos en casa, ¿y ahora?

Ahora nos lavamos las manos, sacamos el alimento y lo dejamos sobre una superficie limpia y desinfectada. Con agua y lejía es suficiente. Esas bolsas irán a la lavadora, 60 grados, como siempre. Ya lo hacías ¿verdad? Es importante para evitar la multiplicación de bacterias como la Listeria. Si vas a congelar alimentos, hazlo de la forma más plana posible y hazlo ahora, cuando la carga de bacterias es pequeña, no el día antes de que se estropee. Congelando en plano tenemos más sitio en el congelador y favorecemos que se congele, y descongele, antes y de forma más uniforme.

A la hora de lavar frutas y verduras: bajo un chorro de agua, como antes, si te quedas más tranquilo y quieres poner líquido desinfectante alimentario, vale, pero recuerda que debes lavarlo de nuevo después para eliminar restos. La última barrera de seguridad será el correcto cocinado, esto vale para cualquier microorganismo. En el caso de productos que no se van a cocinar, lo más importante es que nuestras manos y superficies estén limpias antes y después de manipularlo y que en ningún caso esté expuesto. Es decir, eso del pan en la encimera, la fruta en el frutero sin tapar, nanai.

La mitad de estos consejos son los habituales en materia de seguridad alimentaria y buenas prácticas de manipulación. Si esto sirve para concienciarnos de que la seguridad empieza en la industria, pero acaba en nuestra casa bajo nuestra responsabilidad, habremos ganado mucho.

Ya sabes, frente al miedo, conocimiento y #yomequedoencasa

FUENTE : EL PAIS