Cuando el producto congelado ha sido envasado y emprende su camino hacia el lineal de las cadenas de alimentación, la logística alimentaria es un pilar fundamental. Además, dentro de esta fase de la distribución, el transporte debe procurar mantener la cadena de frío para que no se pierdan las propiedades de los productos congelados contenidos ni se vea comprometida la calidad y la seguridad de los mismos.

En este sentido, está legalmente establecida la temperatura de los alimentos perecederos, según su tipología, en los siguientes rangos:

  • Alimentos congelados: menor o igual a -19ºC
  • Alimento refrigerado con una fase duradera menor a 24h: menor o igual a 9ºC
  • Alimento refrigerado con una fase duradera mayor a 24h: menor o igual a 5ºC
  • Alimentos calientes: mayor o igual a 67ºC

Un buen centro de recepción de mercancía deberá comprobar, por medio de un termómetro específico alimentario, que dentro de ese camión de transporte y analizando cualquiera de las cajas que componen el envío, se mantiene una temperatura mínima de -18ºC para ser aceptada. Otra cifra podría suponer que, en algún momento, la mercancía se ha visto comprometida y, por tanto, no sea segura.

Con el objetivo de que ese camión no vuelva con una mercancía rechazada, las empresas de transporte de congelados son estrictas en este sentido y, desde el inicio del proceso, deben tomar medidas que garanticen la correcta organización y gestión del camión y su mercancía de forma correcta y eficaz.

Pautas que garantizan la calidad y la eficacia del transporte de los productos congelados

Previamente a la carga, la caja del camión será pre-enfriada con objeto de que no haya una descompensación de temperaturas. Cuando la caja esté fría, se cerrarán las puertas para evitar que entre el calor dentro de la caja y se colocará el producto congelado en el fondo del camión según el orden de entrega de mercancía.

En el caso de que también se incluyan productos refrigerados, éstos deberán colocarse en la zona de apertura de la puerta para evitar pérdidas de temperatura a lo largo del proceso de entrega y apertura de puertas. En muchos casos, se suele colocar una pared movible y aislante para separar ambas zonas y proteger la mercancía de los posibles cambios de temperatura.

Respecto al vehículo en sí, la pared del camión está compuesta por una espuma aislante (panel sándwich) que mantiene la temperatura interna del vehículo a salvo de la del exterior. En momentos de extremo calor se mantiene gracias a un aparato que produce frío y que es controlado a través de un termostato.

 

Los camiones destinados al transporte de este tipo de alimentos suelen contar con dos equipos de frío multitemperatura para permitir que, en cualquier parte del camión, pueda haber diferentes tipos de temperatura. Los rangos suelen ser los siguientes: para los productos refrigerados, se suele mantener entre +0º y +5ºC; en cambio, para los productos congelados el rango se sitúa entre -19ºC y -25ºC.

Respecto al volumen de carga, los camiones pequeños pueden tener hasta seis palets mientras que los camiones tráiler pueden cargar hasta 33.

A la hora de colocar la carga es importante saber la ruta y puntos de entrega para que se sitúe de forma eficiente, evitando así el exceso de apertura de puertas y movimiento de la mercancía y, en consecuencia, pérdidas de temperatura que supongan mercancía devuelta.

Es el último eslabón de la cadena de suministro y su trascendencia es clave en cualquier tipo de distribución logística, sobre todo, si hablamos de productos congelados.

La capilaridad nos permite llegar a donde otros no llegan, de forma que podemos distribuir nuestros productos en lugares de difícil acceso y centros urbanos, es decir, llevarlos hasta los centros de consumo.

Esta acción capilar es fundamental en la expansión del negocio ya que nos facilita ampliar nuestro alcance territorial sin limitarnos a una zona y a un segmento de clientes determinados.

En este sentido, la capacidad de capilaridad de una empresa como Frostpoint, con distribución de productos congelados a cualquier punto de recogida y entrega, es un factor diferencial que deriva en rapidez, flexibilidad y eficiencia, conceptos fundamentales para poder garantizar los tiempos y el mantenimiento de la cadena de frío.

Factores que afectan a la distribución capilar

El primer factor a tener en cuenta en un servicio de distribución capilar es la adecuación de la flota. En el caso de la logística destinada al transporte de congelados, los vehículos no sólo son transformados para garantizar el servicio y las condiciones de frío que marca la normativa europea e internacional para el sector sino que, además, hay que tener en cuenta las limitaciones de zonas determinadas a las que queremos llegar.

De ahí la necesidad de utilizar vehículos adaptados a las características de la distribución urbana, pequeñas furgonetas de reparto domiciliario, vehículos mono o multitemperatura, con o sin trampilla…

También cuando hablamos de capilaridad entra en juego la flexibilidad, convirtiéndose aquí en una pieza importante la capacidad de ofrecer soluciones que se adapten a cada cliente.

Para ello, las empresas de distribución apuestan por sistemas de geolocalización y otras herramientas que permitan el seguimiento online por parte del cliente. En el caso de Frostpoint, disponemos de un sistema de localización de vehículos “MOVILDATA”. Este sistema nos permite la localización de nuestros vehículos en tiempo real a través de GPS, garantizando cumplir con el servicio de entrega para nuestros clientes de forma satisfactoria.

Por otro lado, será fundamental la planificación de las rutas de reparto ya que, a las limitaciones existentes en determinadas zonas, hay que añadir factores como restricciones de tráfico, obras u otras circunstancias puntuales de cada núcleo de población, que sin una planificación correcta, harían imposible una distribución capilar en tiempo y forma.

Implantar la tecnología OVERLAY, como es el caso de Frostpoint, garantiza un autocontrol eficaz de todos nuestros puntos críticos, más allá de los demandados por los sellos de calidad.

Ventajas de la capilaridad en la logística

Además de las ventajas que la capilaridad nos ofrece de cara a mejorar el servicio al cliente, podemos destacar otras que afectan directamente a la actividad de las empresas de distribución:

·         Entrega con menor tiempo de tránsito: Fundamental para dar respuesta al desarrollo del comercio electrónico y las nuevas exigencias de los consumidores.

·         Mayor alcance y crecimiento: La distribución capilar es un factor diferencial que nos permite ampliar nuestro servicio, visibilidad, alcance y expansión como empresa.

·         Ahorro de costes en toda la cadena logística: El objetivo es conseguir un transporte de mercancías más eficiente, que permita mantener o incluso mejorar el nivel de servicio ofrecido al cliente, a la vez que se realiza un menor consumo de recursos (en términos de combustible, mano de obra, espacio, etc.). Esta búsqueda de ahorros repercute indirectamente y de forma beneficiosa, además, en el medioambiente.

Capilaridad y sostenibilidad

La logística sostenible es una tendencia en alza que hay que tener en cuenta, tanto desde el punto de vista normativo, con leyes enfocadas a la industria sostenible, como desde la perspectiva de la demanda, ya que son cada vez más los consumidores o clientes que exigen a las empresas una mayor transparencia en el cuidado del medio ambiente.

Para ello, la optimización de recorridos en la distribución capilar es fundamental para conseguir enfocar nuestras empresas hacia una logística sostenible en la que, además de reducir emisiones, tal y como hemos mencionado, también disminuyan los costes.

Si mediante el uso de las nuevas tecnologías somos capaces de disminuir el número de kilómetros recorridos para realizar un determinado conjunto de entregas o aprovechar al máximo la capacidad de carga de un vehículo estaremos contribuyendo a reducir nuestro consumo de recursos y, al mismo tiempo, a hacer más sostenibles nuestros métodos de distribución.